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Trump usa el ataque de la cena de corresponsales para reivindicar su agenda en pleno bloqueo en Irán y con mínimos de popularidad

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Trump usa el ataque de la cena de corresponsales para reivindicar su agenda en pleno bloqueo en Irán y con mínimos de popularidad

Desde la construcción de un salón en la Casa Blanca hasta las deportaciones masivas y la criminalización de los demócratas: el presidente de EEUU aprovecha para reforzar sus objetivos políticos tras el ataque frustrado de Cole Thomas Allen

Trump afirma que el atacante de la cena de corresponsales “expresaba odio” y era “muy anticristiano”

“Este suceso nunca habría ocurrido si se hubiera contado con el salón de máxima seguridad militar que se está construyendo actualmente en la Casa Blanca”. Así ha arrancado el día el presidente de EEUU, Donald Trump, después del ataque frustrado de Cole Thomas Allen en la cena de corresponsales de la Casa Blanca, este sábado por la noche en el hotel Washington Hilton.

El presidente de EEUU decidió unilateralmente demoler el ala Este de la Casa Blanca para construir un salón de gala cuyo presupuesto ya va por 400 millones de dólares, teóricamente aportados por donaciones privadas, pero cuyo proyecto no ha pasado previamente por ningún órgano supervisor, lo cual ha generado críticas de entidades de conservación así como alguna demanda judicial.

“Lo que ocurrió anoche es precisamente la razón por la que nuestras magníficas Fuerzas Armadas, el Servicio Secreto, las fuerzas del orden y, por diferentes motivos, todos los presidentes de los últimos 150 años, han estado EXIGIENDO que se construyera un gran salón de baile, seguro y protegido, EN EL RECINTO DE LA CASA BLANCA”, ha dicho Trump, como si ahora resultara que el presidente de EEUU no pudiera celebrar ningún acto fuera de la Casa Blanca: “Este suceso nunca habría ocurrido si se hubiera contado con el salón de baile de máxima seguridad militar que se está construyendo actualmente en la Casa Blanca. ¡No se puede construir lo suficientemente rápido! Aunque es precioso, cuenta con todas las medidas de seguridad del más alto nivel que existen; además, no hay salas en la parte superior por donde puedan colarse personas sin autorización, y se encuentra dentro de los muros del edificio más seguro del mundo: la Casa Blanca”.

Y añade: “La ridícula demanda sobre el salón de baile, presentada por una mujer que paseaba a su perro, quien carece por completo de legitimación para interponer tal demanda, debe ser desestimada de inmediato. ¡No se debe permitir que nada interfiera en su construcción, que se ajusta al presupuesto y va considerablemente adelantada con respecto al calendario previsto!”

Del mismo modo que Trump quiere aprovechar el ataque para seguir adelante con una obra de dudosa legalidad, está aprovechando para reclamar el desbloqueo de la financiación del Departamento de Seguridad Nacional, del que depende el Servicio Secreto, encargado de la seguridad del presidente de EEUU y que está despertando críticas por no haber podido evitar los intentos de asesinato de Butler (Pensilvania), donde una bala rozó la oreja de Trump, y los de Palm Beach —al lado del campo de golf de Trump— y el de este sábado en el Hilton de Washington DC.

Y todo esto ocurre mientras Trump se encuentra atascado en la guerra en Irán. El presidente de EEUU anunció que la guerra duraría entre cuatro y seis semanas, y este sábado, cuando estaba previsto que se retomaran las negociaciones entre ambas partes en Islamabad (Pakistán), se cumplieron dos meses sin que haya grandes perspectivas de que el final esté cerca. Pero el presidente de EEUU necesita que llegue a su fin, porque los precios de la gasolina no dejan de crecer, el barril de Brent está a 100 dólares y en noviembre hay elecciones legislativas de mitad de mandato.

Las encuestas, además, pintan muy mal para el presidente de EEUU. En efecto, el índice de desaprobación del presidente de EEUU ha alcanzado el nivel más alto de su segundo mandato, según la media de las encuestas de The New York Times, que revela que el 58% de los estadounidenses desaprueba la labor del presidente, mientras que solo el 39% la aprueba. Así, los demócratas están tratando de convertir las elecciones de mitad de mandato en un referéndum sobre la presidencia de Trump, y algunos de los antiguos trumpistas de primera hora, como Tucker Carlson, se han vuelto en su contra en los últimos días.

Así, Trump es capaz de pasar de alabar la tarea del Servicio Secreto a pedir a los demócratas que den vía libre a la financiación del ICE —sin reformar sus funcionamientos represivos— en la misma frase en una entrevista en Fox este domingo: “Son valientes patriotas, son gente estupenda con un trabajo duro, y cuando tienes que detener a asesinos y sacarlos de nuestro país y muchos de ellos venían de Venezuela y de otros países, llegaban del Congo. Tenemos a gente que está haciendo un trabajo increíble expulsándolas del país o metiéndolas en la cárcel, donde deben estar. Se permitió la entrada de traficantes de drogas y capos de la droga sin comprobaciones. El ICE es increíble, la Patrulla Fronteriza es increíble. Y les cuesta mucho que se les reconozca por el trabajo que hacen. Obtuve el 100% de los votos de las fuerzas policiales, se notó anoche, nadie iba a entrar. Y si incluso hubieran entrado en la sala, les habrían atacado rápidamente. Pero no, ni siquiera se acercaron a esas puertas”.

Pero no sólo eso, Trump ya está criminalizando el discurso de los demócratas cuando le han preguntado este domingo en el programa 60 minutos de CBS por la violencia política en EEUU: “Si echamos la vista atrás 20 años, 40 años, 100 años, 200 años, 500 años, siempre ha existido. Se asesina a gente. Hay gente que resulta herida. Hay gente que sale malparada. Y no estoy seguro de que ahora haya más de lo que había antes. Sí creo que el discurso de odio de los demócratas es, en cambio, mucho más… es muy peligroso. De verdad creo que es muy peligroso para el país”.

Y, asimismo, el presidente, menos de 24 horas después del ataque en un acto con periodistas, vuelve a la carga contra la prensa: “Por la razón que sea, discrepamos en muchos temas. Por ejemplo, yo soy muy firme con la delincuencia; parece que la prensa no lo es. No es tanto la prensa, es la prensa más los demócratas, porque son casi lo mismo. Es loco”.

Uso de la religión

Otro de los aspectos que definen la Administración Trump es el avance del cristianismo en lo público, sobre todo a raíz de la guerra en Irán, y que se está evidenciando en las oraciones matinales de Pete Hegseth en el departamento de Guerra.

Así, el presidente de EEUU ha afirmado que la retórica religiosa presente en el supuesto manifiesto de Cole era “muy anticristiana”, situando el elemento religioso como fundamental en el móvil del asaltante.

“Poner la otra mejilla es para cuando uno mismo está oprimido. Yo no soy la persona violada en un campo de detención. No soy el pescador ejecutado sin juicio”, escribió en el documento Allen, un hombre de 31 años de California acusado de intentar burlar un control de seguridad en la cena mientras portaba múltiples armas, que un familiar entregó a la policía: “No soy un estudiante que ha muerto en una explosión, ni un niño que se muere de hambre, ni una adolescente maltratada por los numerosos criminales de esta Administración. Poner la otra mejilla cuando otra persona es oprimida no es un comportamiento cristiano; es complicidad en los crímenes del opresor”.

Allen se autodenominaba ‘Asesino Federal Amistoso’ en escritos enviados a sus familiares minutos antes del tiroteo, que las autoridades creen cada vez más que tuvo motivaciones políticas.

Los escritos, enviados poco antes de que se produjeran los disparos en el Washington Hilton, hacían repetidas referencias a Donald Trump sin nombrarlo directamente y aludían a quejas sobre una serie de medidas del Gobierno, incluidas las ejecuciones extrajudiciales en el Pacífico oriental.

Los investigadores están analizando los escritos, junto con un rastro de publicaciones en redes sociales y conversaciones con familiares. Según la investigación, el hermano de Allen se puso en contacto con la policía de New London, Connecticut, tras recibir los escritos. En un comunicado, el Departamento de Policía de New London afirmó que fue contactado a las 22.49 h, unas dos horas después del tiroteo, por una persona que quería compartir información relacionada con él.

Los agentes federales también han entrevistado a la hermana de Allen en Maryland, quien dijo a los investigadores que su hermano había comprado legalmente varias armas en una armería de California y las había guardado en la casa de sus padres en Torrance sin su conocimiento, según el funcionario. Ella describió a su hermano como una persona propensa a hacer declaraciones radicales.

Allen compró legalmente una pistola semiautomática calibre 38 en octubre de 2023 y una escopeta del calibre 12 dos años después.

Las autoridades creen que Allen viajó en tren desde California a Chicago y luego a Washington DC, donde se registró como huésped días antes en el hotel donde se celebró la cena de gala, según declaró el fiscal general en funciones Todd Blanche. Se cree que actuó solo y se le impondrán cargos penales el lunes.

Los agentes que han entrevistado a los familiares de Allen y han examinado los dispositivos electrónicos y los escritos del tirador creen, de forma preliminar, que su intención era atacar a los miembros de la administración que asistían a la cena. “Parece que, de hecho, se propuso atacar a personas que trabajan en la administración, probablemente incluido el presidente”, declaró Blanche en el programa en la NBC.

Allen contribuyó con 25 dólares a un comité de acción política del Partido Demócrata en apoyo a la candidatura de Kamala Harris a la presidencia en 2024, según los registros federales de financiación de campañas, y los investigadores aseguran que se entrenaba regularmente en un campo de tiro, que formaba parte de un grupo llamado The Wide Awakes, y que asistió a alguna protesta de No Kings en California, donde estudió en la universidad y trabajó como profesor.