Ty Segall: De la disquería a Niceto, la búsqueda de un rock que une

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Ty Segall: De la disquería a Niceto, la búsqueda de un rock que une

Ty Segall, el influyente músico californiano nacido en 1987, aterriza en Buenos Aires con una agenda clara: buscar disquerías y, por supuesto, debutar en Argentina. Con más de veinte álbumes a cuestas, su aprendizaje musical ha sido, como él mismo describe, “heterodoxo”, cultivado en gran parte por las recomendaciones que encuentra en estos templos de la música.

La llegada de Segall a Argentina coincide con la presentación de su último trabajo, Chrome (2026), un disco que consolida su prolífica trayectoria. Desde sus inicios en San Francisco, a comienzos del siglo XXI, donde fue una figura clave en la escena de rock garage neo psicodélico, el artista ha forjado una manera muy personal de crear música, insertándose en la rica historia del rock estadounidense.

Cuando se le pregunta si se considera un solista, parte de una escena colaborativa, o algo intermedio, Segall no duda: “Algo en el medio, supongo”. Explica que, si bien gran parte de su trabajo es individual, siempre cuenta con gente a su alrededor para intercambiar ideas, incluso su esposa, Denée. “Tenemos una vida muy colaborativa a todo nivel. Ella siempre me da respuestas y apoyo. No estoy creando en el vacío”, afirma, dejando en claro que la colaboración es una constante enriquecedora en su proceso creativo.

Su vínculo con San Francisco es profundo. Describe a la ciudad como un lugar en constante cambio, un imán para “perros raros” y personas diversas, lo que le encanta. Se muestra agradecido de haber formado parte de la escena musical que floreció allí a principios de los dos mil, un período que considera “realmente especial”.

Sobre Chrome, Segall revela que la idea principal fue “grabar a la banda”, capturando su potencia en vivo. Después de explorar varios proyectos de estudio, sintió la necesidad de volver a ese sonido directo y poderoso. “Así es como empezamos a grabar”, recuerda, enfatizando que el objetivo no era la perfección, sino lograr “la sensación correcta” y que el resultado fuera disfrutable y, sobre todo, “honesto”.

En cuanto a cómo concibe un concierto de rock en la actualidad, su visión es clara: “Lo principal es que todos se unan y experimenten esta cosa comunitaria que aparentemente ahora es cada vez más rara”. Para Segall, el volumen y el movimiento en un recital deben generar una conexión, una “catarsis comunitaria que una”. Menciona a Crazy Horse, la banda de Neil Young, como un gran ejemplo de este espíritu: “No es perfecto. Pero se siente genial”.

Su acercamiento a las versiones de otros artistas, como su reciente lanzamiento de 30 Century Man de Scott Walker –grabada a pedido de Howlin’ Rain–, es una faceta importante de su discografía. Aunque reconoce que sus fans esperaban covers de bandas como 13th Floor Elevators o The Monks, él prefiere explorar otros estilos. Para Segall, versionar es una forma de “medirse con diferentes canciones y artistas”, de rendir homenaje, de experimentar con la escritura ajena y de mantener viva la evolución de una canción. “La canción que nunca termina”, así la concibe.

Finalmente, sobre su relación con los instrumentos, Ty Segall se declara “un nerd” del sonido. No cree que el sonido esté solo en los dedos; las guitarras y los amplificadores son cruciales. Es fanático de los micrófonos humbucker y su amplificador Magic ha estado presente en todos sus discos. Para sus giras, confía en su Gibson SG por su sonido y facilidad de ejecución, complementada por su Stratocaster y su Jazzmaster. Para él, el sonido “tiene que ser el correcto”.

Ty Segall se presentará el 7 de noviembre, a las 21, en Niceto Club, ubicado en Niceto Vega 5510.