La tensión se apoderó del estadio cuando la selección de Croacia vio cómo se le anulaba un gol crucial que podría haber forzado la prórroga ante Portugal. Sin embargo, el delantero Igor Matanovic, protagonista involuntario de la jugada, puso fin a cualquier debate posterior con una revelación que validó la tecnología: «Sinceramente, creo que sentí un ligero contacto con el pelo», confesó el futbolista del Friburgo de Alemania.
El incidente ocurrió en el minuto 57 del segundo tiempo, con el marcador 2-1 a favor de Portugal. El gol de Gvardiol habría significado el empate 2-2, pero la intervención del VAR y la precisión del chip en el balón dictaminaron otra cosa. Matanovic relató su incertidumbre inicial: «Le pregunté al árbitro, no estaba del todo seguro de haber tocado. Me dijo que el balón tenía un toque sutil, que hubo un ligero contacto y que era fuera de juego».
Inicialmente, el referí noruego Ervan Eskas había convalidado el tanto, e incluso el asistente no había señalado posición adelantada. Fue la alerta proveniente de la tecnología integrada en el balón la que llevó al árbitro a ser convocado por el encargado del VAR, el inglés Gillett. Esta herramienta, conocida como Connected Ball Technology, detectó el contacto de Matanovic con la pelota justo antes de que Gvardiol enviara el balón a la red, confirmando así el fuera de juego.
La FIFA no tardó en respaldar la decisión a través de sus redes sociales, explicando el funcionamiento de esta innovación. «Según los datos proporcionados por la tecnología Connected Ball alojada dentro de la pelota adidas Trionda, el balón oficial del partido, se demostró que hubo contacto por parte del #20 de Croacia, Igor Matanović, en la jugada previa al gol contra Portugal, lo que permitió al árbitro determinar correctamente el fuera de juego y anular el gol», detalló el comunicado.
Además, la organización subrayó la eficacia de los sensores IMU que incorpora el balón Trionda, capaces de registrar incluso «cualquier contacto leve». Estos datos se visualizan en la transmisión como un «gráfico de latido cardíaco», ofreciendo a los oficiales un nivel de información detallado para tomar resoluciones rápidas y precisas.
La anulación del gol fue un golpe duro para Matanovic y para el equipo croata. El delantero no ocultó su frustración al finalizar el encuentro. «Es difícil encontrar las palabras adecuadas después del partido. Todavía me cuesta asimilarlo. Jugamos muy bien la segunda parte y merecimos más. Aún no he visto ningún penalti, pero si se juega así… Tres goles nos anularon… No tengo palabras, hoy hemos sufrido mucho. Cuando entré al campo, tuve buenas sensaciones. Jugamos un muy buen partido, pero esto duele», expresó Matanovic, con la vista puesta en la próxima Eurocopa.
A pesar del esfuerzo croata, el partido terminó con un 2-1 a favor de Portugal, resultado que clasificó a los lusos para los octavos de final, donde se enfrentarán a España.
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