Neuquén está transformando una parte de su infraestructura petrolera para impulsar la agricultura. La provincia ha puesto en marcha un plan para aprovechar el agua de los ríos que se transporta hacia las explotaciones no convencionales de Vaca Muerta, destinándola a nuevos desarrollos agrícolas. Esta estrategia busca sumar 5.000 hectáreas bajo riego, utilizando las redes de captación y distribución ya existentes.
Esta iniciativa no solo expande las posibilidades productivas de la región, sino que también refuerza la eficiencia en el uso del recurso hídrico y reduce la presión sobre las fuentes de agua naturales. Se trata de una visión que entrelaza el desarrollo energético con la expansión agrícola de Neuquén.
Es importante aclarar que este proyecto agrícola no utilizará agua proveniente del proceso de fractura hidráulica. El agua destinada es agua cruda, superficial o subterránea, transportada por las llamadas «redes azules», diseñadas para abastecer las operaciones hidrocarburíferas. La clave está en una captación anticipada: parte de esta agua será desviada antes de llegar a su destino industrial para alimentar estos nuevos emprendimientos productivos.
De este modo, la infraestructura creada para la actividad petrolera ofrecerá una doble función, extendiendo la superficie cultivable en áreas que antes tenían acceso limitado al agua. La primera fase contempla incorporar 5.000 hectáreas con sistemas de riego tecnificados y de alta eficiencia, como el riego por pivote, que distribuye el agua desde un punto central.
En estas nuevas tierras se planea cultivar productos que ya prosperan en otras zonas de Neuquén, como forrajes, olivos, frutos secos, vid y cerezas, diversificando así la matriz productiva provincial.
Este enfoque está respaldado por el Decreto Provincial 792/2026. Este decreto declara la promoción del reuso, recirculación, recuperación y aprovechamiento eficiente del agua en las actividades hidrocarburíferas no convencionales como una política pública prioritaria. Además, contempla la posibilidad de destinar una porción del agua pública autorizada a proyectos productivos, ya sean agropecuarios, forestales, industriales, ambientales o de interés estratégico para la provincia.
El uso agrícola del agua cruda es una de las vías de acción. En paralelo, Neuquén impulsa medidas para que la industria del petróleo y gas utilice este recurso de forma más eficiente y responsable. Una de estas acciones fue la modificación del canon que abonan las empresas hidrocarburíferas por el uso de agua pública, aplicado a los consumos desde el 1 de julio. El cambio en la referencia para calcular el valor del metro cúbico busca que las compañías inviertan en tecnologías de recuperación, tratamiento y recirculación, reduciendo así la necesidad de nuevas captaciones de agua de los ríos.
El Decreto 792/2026 también establece como metas permanentes la disminución de nuevas captaciones y el fomento de tecnologías para reducir la demanda de agua pública. La estrategia diferencia claramente dos circuitos: por un lado, el reuso de fluidos de la actividad hidrocarburífera dentro de la propia industria; por otro, la utilización de agua cruda de río para nuevos proyectos productivos antes de que ingrese al circuito industrial.
Además del proyecto de las 5.000 hectáreas en Vaca Muerta, la provincia avanza con otra gran iniciativa: el Corredor del Viento, entre Piedra del Águila y Picún Leufú. Este proyecto, en etapa de diseño ejecutivo, prevé desarrollar un valle productivo en la región del Limay con una superficie de cerca de 50.000 hectáreas bajo riego. Su objetivo es ampliar la producción de forrajes e incorporar actividades ganaderas y agroindustriales, aprovechando las características naturales de la zona.
El Corredor del Viento es un proyecto distinto al esquema de aprovechamiento de agua para explotaciones hidrocarburíferas, con sus propias fuentes y sistemas de abastecimiento. Ambos, sin embargo, forman parte de una planificación integral para expandir la superficie productiva y optimizar el uso del agua en la provincia. La incorporación de nuevas tierras bajo riego en Vaca Muerta y el desarrollo del Corredor del Viento demuestran una clara visión: articular la infraestructura energética, la disponibilidad hídrica y la diversificación productiva, con el desafío de armonizar las demandas de la industria con un uso eficiente y sostenible del recurso.