Vaca Muerta: Producción récord, cortes de gas y el desafío de la infraestructura

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Vaca Muerta: Producción récord, cortes de gas y el desafío de la infraestructura

Argentina experimentó en las últimas semanas una particular paradoja energética: cortes en el suministro de gas natural, que afectaron a estaciones de GNC e industrias en varios puntos del país, coincidieron con un récord histórico en la producción de gas natural, impulsado principalmente por Vaca Muerta. Este escenario expone una realidad crucial: la capacidad productiva de Vaca Muerta, aunque extraordinaria, no puede por sí misma resolver problemas que trascienden su alcance, como la falta de infraestructura adecuada.

A pesar de que el país nunca había extraído tanto gas de su subsuelo, olas de frío polar evidenciaron las limitaciones del sistema. La explicación es directa: no se trata de una escasez de gas natural producido, sino de una deficiencia en las redes y gasoductos necesarios para transportar ese volumen creciente a los centros de consumo, donde la demanda se disparó a raíz de las bajas temperaturas.

La secretaria de Energía de la Nación, María Tettamanti, ha sido explícita al respecto, advirtiendo desde abril: «mientras haya pico de demanda de gas, van a seguir habiendo cortes, porque la infraestructura no se amplió».

Las causas detrás de los cortes

A la limitación de la infraestructura se suman dos factores operativos que explican la recurrencia de los cortes: la naturaleza de los contratos interrumpibles y la aplicación de las «ventanas» contractuales, mecanismos que, si bien siempre existieron, no se aplicaban con la misma rigurosidad.

En primer lugar, muchos establecimientos comerciales, especialmente estaciones de GNC, optan por contratos de compra de gas natural bajo la modalidad «interrumpible». Esto implica que, al firmar, aceptan que su suministro pueda ser cortado ante una demanda superior, a cambio de un precio más económico. Esta opción, a pesar de sus implicaciones, sigue siendo elegida por diversos comercios.

El segundo factor son las «ventanas» contractuales. Estas son cláusulas que siempre existieron en el suministro a industrias y que permiten a las distribuidoras suspender el servicio hasta por 60 días al año, según las necesidades del mercado. Históricamente, esta facultad no se ejercía porque el Estado, a través del entonces Enargas (hoy ENReGe), asumía el costo de adquirir gas adicional en el mercado para evitar las interrupciones.

Actualmente, el Estado ha dejado de cubrir esos costos. En un contexto de recorte de subsidios y desregulación, las distribuidoras han comenzado a ejecutar estas «ventanas». Esto se debe a que no tienen autorización para trasladar a la tarifa el costo de comprar gas más caro para evitar dichas interrupciones.

La necesidad de un sistema coordinado

Para sortear los cortes de suministro de gas, es fundamental complementar la gran capacidad productiva de Vaca Muerta con una red de transporte sólida. Se requiere una mayor inversión en redes que conecten la producción de Vaca Muerta con los centros de consumo.

En este camino, ya se encuentra en marcha la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, a cargo de TGS. Además, se espera que antes de fin de año, TGN defina otra obra estratégica: un gasoducto que conecte Tratayén con La Carlota (Córdoba), con el objetivo de inyectar más gas en el Gasoducto Norte.

Finalmente, en un esquema de desregulación, resulta clave definir un «reglamento de juego» claro que permita la importación de energía y su adecuado traslado a precios, sin bloqueos. Mientras estas piezas no encajen de manera coordinada, los cortes de suministro ante picos de demanda por olas de frío seguirán siendo una realidad.