YPF ha dado un paso significativo en el desarrollo del proyecto Argentina LNG al avanzar con la tramitación de la licencia ambiental para su plan piloto. Este proyecto se centrará en el área Meseta Buena Esperanza, uno de los cinco bloques de Vaca Muerta asignados para abastecer de gas a la futura cadena de exportación de gas natural licuado (GNL) desde la costa de Río Negro.
La documentación administrativa, identificada con el expediente EX-2026-02274254- -NEU-SARN#MTUR, fue publicada entre las páginas 38 y 41 del Boletín Oficial de la Secretaría de Energía y Minería de Neuquén. En ella se detalla el proceso de evaluación del «Informe Ambiental Proyecto LNG_LOC-MBE-004, 038, 105 e Instalaciones Asociadas», que corresponde a la concesión de Meseta Buena Esperanza.
El plan presentado por la petrolera contempla una infraestructura considerable: la construcción de tres locaciones con sus respectivos caminos de acceso, la perforación y terminación de 12 pozos horizontales, el tendido de cinco ductos equipados con trampas, y la edificación de dos instalaciones concentradas. Estas obras se complementarán con las tareas de operación, mantenimiento y el eventual abandono de las instalaciones, todo enmarcado en un Plan de Gestión Ambiental.
Esta iniciativa es crucial dentro del esquema que YPF impulsa para asegurar el suministro de gas al proyecto Argentina LNG. Paralelamente, el consorcio continúa la búsqueda de financiación internacional necesaria para concretar la inversión que permitirá la exportación de GNL.
El progreso administrativo también marca un avance para la puesta en marcha de los bloques cedidos por la provincia de Neuquén. Este otorgamiento se realizó en el contexto del acuerdo firmado con YPF para el desarrollo de la megaobra. Bajo este convenio, el gobierno provincial concedió cinco Concesiones de Explotación No Convencional de Hidrocarburos (CENCH) en las áreas Meseta Buena Esperanza I y II, Aguada Villanueva Norte y Las Tacanas I y II.
Desde una perspectiva técnica, el proyecto prevé la perforación de 12 pozos horizontales, cada uno con ramas laterales de 2.000 metros de extensión. Estos pozos se distribuirán en cinco plataformas de producción (PADs). Cada uno de ellos incluirá 33 etapas de fractura hidráulica, con el propósito de desarrollar dos niveles clave de la formación Vaca Muerta: Cocina y Orgánico Inferior.
La planificación establece una separación de aproximadamente 300 metros entre los pozos que exploten el mismo nivel geológico. Esta configuración busca optimizar el uso del terreno y consolidar un modelo de desarrollo tipo «factoría», característico de los proyectos de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta, maximizando la eficiencia operativa.