La expulsión del futbolista suizo Embolo por parte del árbitro portugués Joao Pinheiro desató una ola de comentarios y dejó a muchos con interrogantes. Detrás de esta decisión, que marcó el partido, se esconde una modificación en el protocolo del VAR implementada para este Mundial, una norma que, aunque genera debate, ya había sido aplicada de manera similar en la primera fecha del torneo.
El punto clave radica en una ampliación de las facultades del VAR, aprobada en la Circular Nº 32 del 31 de marzo pasado durante la 140ª Asamblea General Anual. Esta revisión expandió el concepto de “confusión de identidad”, permitiendo ahora la intervención del sistema cuando un árbitro amonesta o expulsa a un jugador equivocado, sin importar si este pertenece a uno u otro equipo. Antes, la regla solo se refería a equivocaciones entre futbolistas de la misma escuadra.
La nueva instrucción establece que una acción donde se amonesta por una falta que en realidad fue simulada por el rival, también se encuadra en esta “confusión de identidad”. El protocolo es claro: “Se revisará la confusión de identidad si se ha sancionado con tarjeta amarilla o roja a un jugador, pero la infracción por la que se le haya amonestado fue cometida por otro jugador de cualquiera de los dos equipos”, según la página 183 de las Reglas del Juego FIFA.
Para entender mejor su aplicación, es crucial recordar el precedente entre Estados Unidos y Paraguay. En aquel encuentro, el juez neerlandés Makkelie amonestó a un defensor estadounidense tras sancionar una falta contra Almirón. El VAR, sin embargo, comprobó que no hubo contacto y que el paraguayo había simulado la caída. Tras revisar la pantalla, Makkelie retiró la tarjeta amarilla al jugador estadounidense y se la mostró a Almirón por simulación.
La IFAB, el organismo encargado de revisar y aprobar las reglas del fútbol, ha explicado que, si bien la infracción en sí misma no puede ser revisada de forma aislada (a menos que esté ligada a un gol, penal o roja directa), el VAR sí puede intervenir en el contexto de una “confusión de identidad”. Esto significa que si el árbitro amonesta o expulsa a un jugador por una infracción que, en realidad, fue perpetrada o simulada por otro, el sistema puede alertar al colegiado.
Este fue precisamente el escenario en el partido de Embolo. El VAR, a cargo del mexicano Pacheco, detectó que la supuesta infracción por la cual Pinheiro amonestaba a Paredes, no había existido. La confusión del árbitro portugués fue resultado de una evidente simulación de Embolo, quien al pasar junto al volante de Boca Juniors, realizó un salto hacia adelante y abrió sus piernas en un intento por engancharse con él, sugiriendo un contacto inexistente.
Pacheco llamó a Pinheiro para que revisara la jugada en el monitor lateral. El árbitro portugués, al observar la repetición, notó rápidamente el engaño. Acto seguido, retiró la tarjeta amarilla que había mostrado a Paredes (quien, desde el primer momento, había insistido: “¡No lo toco!”) y amonestó a Embolo por simular. Dado que el jugador suizo ya había recibido una tarjeta amarilla a los 43 minutos del primer tiempo por una fuerte falta precisamente sobre Paredes, esta segunda amonestación conllevó su expulsión, dejando a Suiza con diez hombres en el campo.
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