El próximo martes 28 de julio, el estadio José Dellagiovanna de Victoria será escenario de la definición por los dieciseisavos de final de la Copa Sudamericana entre Tigre y Nacional. A pesar de los graves incidentes de violencia que sufrieron hinchas argentinos en Montevideo, la Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte (Aprevide) ha autorizado la presencia de la parcialidad uruguaya para el encuentro de vuelta.
La noticia surge tras un episodio lamentable ocurrido en Uruguay, donde la caravana de hinchas de Tigre fue emboscada al regresar desde el Gran Parque Central, luego de la contundente victoria de 3-0 del Matador sobre Nacional. Este ataque, que incluyó disparos de bala, dejó a un simpatizante argentino herido y generó un enérgico repudio por parte del club de Victoria.
Según la decisión de Aprevide y el Ministerio de Seguridad bonaerense, se consideró que no era necesario suspender el ingreso de los hinchas del «Bolso», a quienes se les asignarán aproximadamente 2.500 lugares en el estadio de Tigre. Esta determinación llega después de gestiones realizadas por ambos clubes, y se reforzará significativamente el operativo de seguridad para prevenir cualquier cruce o incidente entre las parcialidades antes, durante y después del partido.
Tigre llega a este encuentro con una ventaja considerable de tres goles, buscando sellar su pase a los octavos de final, donde ya espera el Montevideo City Torque. La expectación por el partido se mezcla con la preocupación por la seguridad, dadas las circunstancias previas.
El Club Atlético Tigre emitió un comunicado oficial condenando los hechos de violencia. «El Club Atlético Tigre manifiesta su más enérgico repudio ante los gravísimos hechos de violencia sufridos por nuestros socios, socias e hinchas durante su viaje de regreso desde la ciudad de Montevideo, en el marco del encuentro disputado frente al Club Nacional de Uruguay», expresó la institución. Añadió que activó un protocolo de contingencia para resguardar a sus simpatizantes y aseguró que la parcialidad regresó a Buenos Aires en las primeras horas de la mañana siguiente.
El hincha herido de bala recibió atención inmediata en un centro de salud uruguayo y estuvo acompañado en todo momento por dirigentes y el cuerpo médico del club, quienes siguieron de cerca su evolución. Luego de recibir tratamiento, permaneció hospedado con la delegación. El comunicado finalizó reiterando el rechazo a la violencia: «Desde nuestra institución repudiamos estos hechos y condenamos de manera absoluta cualquier manifestación de violencia. El fútbol debe ser una fiesta y bajo ninguna circunstancia debemos aceptar que se ponga en riesgo la integridad física de nuestra gente».
La emboscada se produjo en la zona de la Ruta 1 y la avenida Cibils, cuando los colectivos de hinchas de Tigre se dirigían hacia Colonia. Medios uruguayos informaron que un grupo de personas abrió fuego contra los micros, con reportes de que el vehículo que encabezaba la caravana recibió al menos diez impactos de bala. El simpatizante herido fue trasladado a un hospital, donde fue atendido y quedó fuera de peligro.
Durante la previa del partido en Montevideo, hubo algunos episodios que reflejaron el clima de rivalidad, incluyendo cánticos y banderas relacionadas con el Mundial 2026, una acción que la Conmebol había autorizado tras un pedido de la AFA. Sin embargo, estos antecedentes no explican ni justifican la gravedad de la violencia desatada al finalizar el encuentro, que una vez más subraya la necesidad de reforzar la seguridad en el fútbol sudamericano.
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