Vive en Nueva York sin pagar alquiler: dejó su trabajo de oficina y ahora cuida casas para viajar por el mundo
Escuchar esta noticia
Powered by Estudios Max
x1
Las formas tradicionales de trabajar y ganarse la vida cambiaron en los últimos años, y cada vez más personas buscan alternativas al empleo de oficina. Ese fue el caso de Alanna Parrish, una joven que en 2023 comenzó a cuidar casas en Nueva York para ahorrar dinero y viajar por el mundo.
Desde entonces, dedica alrededor del 85% de su tiempo a esta actividad y logró evitar el pago de un alquiler fijo, ya que se instala temporalmente en las viviendas que quedan bajo su responsabilidad.
En lo que va de 2026, gastó unos 4000 dólares en viajes, incluidos traslados en transporte público, vehículos de aplicaciones y alojamientos temporales entre estadías. Además, paga 19 dólares mensuales por su teléfono y destina aproximadamente 75 dólares semanales a la comida. Sin afrontar un alquiler fijo, sus gastos habituales rondan los 800 dólares al mes.
«Cuidar casas ha transformado por completo mi vida. Puede que no tenga un lugar propio y que mi agenda sea un tanto peculiar. Pero mi vida está llena de viajes y de gente y animales maravillosos que conozco. Para mí, eso es un buen trato», reflexionó.
Aunque intenta ahorrar siempre que puede, la joven no está dispuesta a sacrificar su comodidad. Por ejemplo, evita los vuelos en horarios inconvenientes y los itinerarios con dos o tres escalas únicamente para gastar menos dinero. Su prioridad es disfrutar de cada viaje.
La joven vive en Nueva York sin pagar alquiler fijo, gasta alrededor de 800 dólares mensuales y ya recorrió más de 100 ciudades. Foto: TikTok (@AlannaParrish)
El camino para convertirse en cuidadora de hogares
Antes de adoptar este estilo de vida, Parrish, que está cerca de cumplir 30 años, trabajaba de 9 a 17 como gerente de proyectos en una empresa inmobiliaria del Área de la Bahía de San Francisco. Sin embargo, la llegada de la pandemia alteró por completo su rutina. Al principio sintió alivio, pero con el tiempo comenzó a cuestionarse si estaba aprovechando su vida como realmente quería.
La parte más complicada es sin duda, la logística de calcular los días para que no le quede ninguna fecha sin techo. Instagram (@alannaparrish)
Decidida a cambiar de rumbo, renunció a su trabajo en 2022 y compró un pasaje de ida a Italia. Su plan inicial consistía en vivir de sus ahorros durante el mayor tiempo posible. Durante los dos años siguientes recorrió Europa, el sudeste asiático y Centroamérica, con un gasto aproximado de 50.000 dólares.
Consciente de que sus ahorros no durarían para siempre, comenzó a buscar alternativas para seguir viajando sin gastar tanto dinero. Fue entonces cuando descubrió la posibilidad de cuidar viviendas. Mientras permanecía temporalmente con su familia en el Área de la Bahía, consiguió su primera estadía a través de TrustedHousesitters, una plataforma que todavía utiliza para encontrar oportunidades.
Su primera experiencia duró tres días e incluyó el cuidado de un perro. Después realizó otras cinco estadías en la misma región antes de comenzar a viajar para continuar con esta actividad. Así descubrió que disfrutaba de cuidar hogares y, especialmente, de pasar tiempo con las mascotas de sus propietarios.
«Viajar siempre ha sido una de mis grandes pasiones, así que saber que estaba ayudando a alguien a disfrutar de su propio viaje me hacía muy feliz», explicó.
Las mudanzas ya forman parte de su vida cotidiana
Las estadías suelen ser de dos o tras días por casa aunque el promedio para ella está en una semana. Foto: Instagram (@alannaparrish)
Uno de los mayores desafíos de este estilo de vida es la organización. Parrish debe coordinar cuidadosamente las fechas de cada estadía para evitar quedarse sin alojamiento. Por eso, revisa constantemente las oportunidades disponibles y dedica varias horas a planificar sus próximos movimientos.
“Suelo pasar mucho tiempo planificando mis estadías y generalmente puedo organizarlas para que coincidan, de modo que una termine y la siguiente comience el mismo día. Esto requiere mucha planificación”, explicó la joven.
Aunque algunas estadías duran apenas dos o tres días, su promedio es de aproximadamente una semana por vivienda. En los períodos de mayor movimiento llegó a mudarse hasta ocho veces en un mismo mes. La mayoría de los acuerdos no incluyen una remuneración económica: a cambio de cuidar la propiedad y las mascotas, recibe alojamiento gratuito.
En otras ocasiones, cuando establece una tarifa por sus servicios, cobra entre 50 y 100 dólares diarios. Sin embargo, uno de sus principales gastos aparece cuando no consigue coordinar las fechas de dos estadías consecutivas. Según sus cálculos, durante el último año atravesó esa situación alrededor de 12 veces.
La organización del próximo destino se convirtió en su rutina
«Cuando tengo un hueco libre, tengo varias opciones. Si es solo una noche, suelo quedarme con un amigo. Si son varias noches, puedo reservar un hotel o un Airbnb. Si el hueco es más largo, suelo aprovechar para viajar a otro lugar», relató Parrish.
Después de varios años con esta modalidad, se acostumbró a organizar constantemente su próximo destino, los traslados y el lugar donde pasará la noche. La diferencia con un viaje convencional es que, en lugar de llegar a un alojamiento reservado, suele instalarse en una vivienda cuyos propietarios necesitan que alguien cuide sus pertenencias y mascotas. Gracias a este estilo de vida, ya conoció más de 100 ciudades.
Además, en 2025 consiguió un empleo remoto como especialista de atención al paciente en una empresa de telemedicina. Este trabajo le permite obtener…