La frustración se palpaba en cada palabra. Tras una nueva derrota, esta vez por 2-1 ante Huracán en Parque Patricios, Juan Pablo Vojvoda, director técnico de Racing, enfrentó a la prensa con una autocrítica profunda y cargada de dolor. El ambiente en la Academia es de máxima tensión, con el futuro del entrenador en el centro de las miradas.
«La pregunta sobre mi continuidad es lógica, la entiendo», afirmó Vojvoda, visiblemente afectado, apenas unos minutos después del pitido final. Sin embargo, el DT dejó claro que no ve a su equipo desmoronado: «No veo un equipo entregado, que se desparrame en el campo de juego. Ni en el primero ni en el segundo tiempo. Es un equipo comprometido con el entrenador».
Durante el partido en el Ducó, la exasperación del técnico fue evidente. Sus gestos y palabras ante las decisiones del juez Pablo Dóvalo fueron el preludio de un estallido mayor cuando Jordy Caicedo marcó el 2-1 para el Globo, un gol que se originó en una «inocencia defensiva» atribuida a Matías Pérez.
A pesar de la creciente presión, Vojvoda se mostró firme respecto a su capacidad para seguir al frente del equipo. «No veo que nos superan», sostuvo, y añadió: «Hay muchos esperando esto como nunca. Hay gritos de afuera, pero ¿queres que abandone? ¿qué abandone a mis jugadores? No siento eso. Siento muchas críticas, pero también apoyo».
La realidad estadística agrava el panorama: después de un debut triunfal ante Gimnasia, Racing lleva ocho partidos sin conocer la victoria, con un saldo de cinco derrotas y tres empates. Esta racha ha sembrado un clima de hostilidad e incertidumbre en Avellaneda.
Vojvoda no ocultó el impacto personal de esta mala racha. «Esto me está lastimando, pero tiene que cicatrizar. La herida está abierta y nos sangra, hay que parar esta situación», confesó con sinceridad. El técnico reiteró su confianza en sus dirigidos, consciente de la enorme responsabilidad que implica vestir la camiseta de Racing en un momento así. «Estamos en una situación extrema, donde hay que tener carácter y fortaleza para llevar este momento», subrayó.
Sobre su valía como entrenador, el DT hizo una distinción importante: «No me siento que no sirvo, siento que no gano partidos. Pero no siento que no soy un entrenador que no sirvo. Tengo un dolor enorme». Concluyó reafirmando su compromiso: «Las críticas pueden ser justas, pero hay otras que también son injustas. Soy consciente de los resultados, pero no por eso voy a abandonar el proceso».