Washington califica a Argentina de ‘Milagro’ inversor en Energía y Minería

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Washington califica a Argentina de 'Milagro' inversor en Energía y Minería

El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, calificó a Argentina como un “caso milagroso” en el sector de energía y minerales estratégicos. Desde Washington, se destacó que el actual “estado de derecho y el entorno pro-inversión” del país crean una “enorme oportunidad” para la llegada de capitales estadounidenses.

Estas declaraciones fueron realizadas por Caleb Orr, subsecretario para Asuntos Económicos, Energéticos y Empresariales del Departamento de Estado, durante un panel sobre Inversiones de Estados Unidos en América Latina, organizado por el Atlantic Council. El evento contó con la participación de figuras como David Fogel, vicesecretario de Comercio; Conor Coleman, Jefe de Inversiones de la Corporación de Financiamiento Internacional para el Desarrollo de EE. UU.; los embajadores Roberto Lazzeri (México), María Luiza Liotti (Brasil) y Alec Oxenford (Argentina), junto a empresarios de Estados Unidos.

Orr subrayó la importancia estratégica de América Latina para Estados Unidos, particularmente en petróleo y minerales críticos. En este contexto regional, el funcionario resaltó a Argentina: “es uno de los países milagrosos en cuanto al aumento de la producción y la inversión que se destina al sector energético argentino”, afirmó. Añadió que se prevén “aumentos históricos” en la producción energética del país en los próximos años, y esto se refiere únicamente al petróleo.

Más allá del crudo, se puso énfasis en la relevancia de los minerales estratégicos, especialmente el desarrollo del llamado “triángulo del litio”. Orr aseguró que existe “mucho interés por parte de empresas estadounidenses y occidentales para invertir más en minería en Argentina”. Atribuyó este escenario al “nuevo respeto al Estado de derecho y el entorno pro-inversión que el presidente Javier Milei ha aportado a Argentina, lo que ha creado una enorme oportunidad para las empresas estadounidenses”.

El Departamento de Estado busca facilitar la inversión de empresas estadounidenses en América Latina, desarrollando la infraestructura necesaria para que estas operaciones sean “realmente duraderas” y se proyecten más allá del periodo del gobierno de Trump.

Por su parte, el embajador argentino Alec Oxenford, presente en el panel, hizo hincapié en la “muy consistente” alianza del presidente Milei con Estados Unidos. “Se puede ver en todas partes en la forma en que nos comportamos, internacionalmente, geopolíticamente, en nuestra comunicación”, señaló Oxenford, destacando que esta coherencia genera confianza. Explicó que “la confianza es un requisito previo para invertir. Nadie pone su dinero en socios o en lugares donde no confían. Ser muy fiable es una prioridad máxima para Argentina”, un principio fundamental tras décadas de desconfianza.

El embajador argentino mencionó algunas inversiones concretas, como el plan de 1.400 millones de dólares de Coca-Cola o los más de 15.000 millones de Chevron, como ejemplos de esta creciente confianza.

Durante el evento, también se presentó un informe del Centro Adrienne Arsht para América Latina del Atlantic Council, elaborado por el exministro de Finanzas de México, José Antonio González Anaya, y el director asistente del Atlantic Council, Martin Cassinelli. Este reporte analiza cómo el patrón de inversiones de Estados Unidos y China en América Latina y el Caribe ha experimentado cambios significativos en los últimos años.

Según el informe, mientras Washington concentra su nueva inversión extranjera directa en sectores como energía y tecnología –con un notable impulso en proyectos de centros de datos e infraestructura digital–, ha reducido su presencia en manufactura y mantiene una participación muy limitada en minería. “La intensidad de la inversión estadounidense ha disminuido en países estratégicamente importantes y ricos en minerales como Argentina, Chile y Perú”, advierte el documento.

En contraste, China ha consolidado una estrategia enfocada en sectores que considera estratégicos. El reporte indica que el gigante asiático invierte veinte veces más que Estados Unidos en minería, ha igualado su nivel de inversión en la industria automotriz y ha ganado terreno en infraestructura logística, con proyectos de gran envergadura como el megapuerto de Chancay en Perú.

Un ejemplo de esta tendencia es la inversión anunciada por una sola empresa china de 40.000 millones de dólares para un centro de datos en Brasil en 2025, una cifra que supera el promedio anual de toda la inversión estadounidense en la región durante las últimas dos décadas.

El informe concluye con una advertencia: si bien la inversión estadounidense se concentra abrumadoramente en México, Brasil y Guyana, existe una brecha preocupante. Incluso al medir la inversión en relación con el PIB, se observa que economías estratégicamente relevantes como Perú, Chile y Argentina –países con importantes reservas minerales, clases medias en crecimiento y una fuerte alineación política con Estados Unidos–, reciben inversión privada estadounidense muy por debajo de la media regional en relación con su tamaño económico. Esto, según los autores, representa una desconexión entre el destino del capital privado de EE. UU. y las áreas donde sus intereses estratégicos demandarían mayores inversiones.

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