La temporada 2026 de Fórmula 1 sigue siendo un desafío para Carlos Sainz y el equipo Williams, una situación que se hizo especialmente evidente en Austria. Tras un fin de semana complicado, el piloto español declaró sin ambages: «no tenemos fiabilidad, no tenemos ritmo, no tenemos un coche capaz de sumar puntos».
Williams no ha ocultado sus dificultades este año, lidiando con un monoplaza con sobrepeso y escasa competitividad. Hasta la fecha, el equipo ha acumulado solo 11 puntos, situándose en el octavo lugar de la clasificación de constructores, mientras que Sainz ocupa la decimocuarta posición en el campeonato de pilotos con seis puntos.
Las adversidades continuaron en el Red Bull Ring, donde tanto Sainz como su compañero de equipo, Alex Albon, fueron eliminados en la Q1 durante la sesión de clasificación. Sin embargo, tras la sesión, el equipo identificó diversos problemas técnicos que, según Sainz, permitieron una perspectiva más optimista de cara a la carrera.
«Descubrimos un par de cosas ayer por la tarde y antes de la clasificación que no estaban funcionando del todo bien», explicó Sainz a la cadena española DAZN. El piloto añadió: «Conseguimos arreglarlas y, sinceramente, hoy al menos estaba haciendo una buena carrera. Estaba luchando con coches con los que no esperaba estar peleando – los Audi, los Alpine, los Haas – y pude mantenerlos detrás. Así que eso es lo positivo que me llevo: el ritmo.»
No obstante, el momentáneo optimismo de Sainz se vio truncado por un problema eléctrico que lo obligó a abandonar la carrera, provocando la salida del coche de seguridad virtual al detenerse en la recta de boxes. Fue entonces cuando la verdadera magnitud de los «aspectos positivos» del fin de semana quedó patente.
«No nos engañemos, positivo solo dentro del contexto del nivel de rendimiento que tenemos ahora mismo, que es muy pobre», matizó Sainz. Reconoció que las modificaciones realizadas antes de la clasificación y la carrera lo ayudaron a sentirse más cómodo con el coche, similar a su experiencia en Barcelona y otras carreras previas, dentro de las limitaciones de rendimiento actuales.
El piloto expresó su deseo de que este sea «el último de estos fines de semana realmente malos en los que todo ha salido mal. Porque al final no tenemos fiabilidad, no tenemos ritmo, no tenemos un coche capaz de sumar puntos». Con la mirada puesta en la próxima cita, agregó: «Así que tendremos que esperar y ver si las cosas mejoran en Silverstone.»
Una luz de esperanza para Sainz y Williams se vislumbra en un paquete de mejoras que el equipo tiene previsto introducir. La escudería de Grove ha manejado con cautela su programa de nuevas piezas, buscando abordar de una sola vez los problemas de peso y rendimiento, evitando así agotar su límite presupuestario con modificaciones menores.
Las primeras actualizaciones llegarán para la carrera de casa de Williams en Silverstone el próximo fin de semana. Al respecto, el compañero de equipo de Sainz, Alex Albon, compartió una visión realista: «No nos va a llevar al pelotón medio, pero quizá nos acerque más a Haas», afirmó a medios como Motorsport.com. Concluyó: «Creo que ese quizá sea un primer paso sensato este año para acercarnos un poco más a los coches del pelotón medio. Los RBs nos doblaron hoy, así que… Estamos bastante lejos.»
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