Wyoming: Un Veneno, Dos Años y el Sorprendente Regreso de la Vida al Río Big Sandy

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Wyoming: Un Veneno, Dos Años y el Sorprendente Regreso de la Vida al Río Big Sandy

El río Big Sandy, en el suroeste de Wyoming, ha sido testigo de un notable éxito en la conservación de especies nativas. Durante años, dos tipos de peces propios de este curso de agua, el bluehead sucker (Catostomus discobolus) y el flannelmouth sucker (Catostomus latipinnis), enfrentaron una grave amenaza. La pérdida de hábitat se sumó a la presencia invasora de otras especies, como la lota (Lota lota), que depredaba a los nativos y competía por sus recursos.

Ante esta situación crítica, el Departamento de Caza y Pesca de Wyoming (WGFD) inició estudios en 2003 para identificar las áreas más propicias para la conservación. Los biólogos se concentraron en 52,5 millas del río, aguas arriba del embalse Big Sandy Reservoir, donde las medidas podían generar los mejores resultados. En 2009, se puso en marcha una primera fase operativa que implicó la extracción manual de peces mediante equipos de pesca eléctrica. Los ejemplares eran aturdidos, capturados, clasificados en pequeñas embarcaciones y luego liberados, devolviendo los nativos al río.

Sin embargo, esta estrategia inicial enfrentó un problema inesperado: a pesar de retirar más de 1.000 longnose suckers y 1.600 white suckers, estas especies invasoras reaparecieron en grandes cantidades una década después. Era evidente que la aproximación debía cambiar para asegurar la supervivencia de las especies amenazadas.

La solución llegó en 2021, con una decisión más drástica. Ese año, el WGFD rescató a 6.221 ejemplares de peces nativos, en su mayoría flannelmouth suckers, y los trasladó a las instalaciones del Red Buttes Biological Laboratory, perteneciente a la Universidad de Wyoming. Este paso, aunque necesario, presentó desafíos. El traslado fue estresante para los peces, causando algunas muertes durante el transporte, y otros no lograron sobrevivir el tiempo suficiente en cautividad para regresar al río, según detalló el propio Departamento de Caza y Pesca de Wyoming.

Mientras los peces nativos permanecían en tanques durante dos años y medio, el tramo de 52 millas del río Big Sandy fue tratado con rotenona. Este compuesto orgánico, presente en las raíces de varias especies vegetales, es conocido por su eficacia en la eliminación de peces y se utiliza habitualmente en proyectos de restauración de ecosistemas acuáticos. Una vez completado el tratamiento, entre octubre de 2022 y mayo de 2024, un total de 2.109 ejemplares de flannelmouth suckers fueron devueltos a las restauradas aguas del río.

El éxito del proyecto se confirmó en agosto de 2024, cuando los investigadores regresaron al río para evaluar la situación. Con gran satisfacción, comprobaron la presencia de ejemplares jóvenes de flannelmouth sucker, una clara señal de que los adultos liberados en 2022 se habían reproducido con éxito. Además, no se encontraron white suckers ni longnose suckers, lo que indicaba la erradicación efectiva de las especies invasoras.

La historia del Big Sandy subraya una verdad fundamental en la conservación: la recuperación de una especie y su hábitat va más allá de simplemente reintroducir peces. Requiere un enfoque integral que incluya eliminar amenazas, proteger el entorno, controlar especies invasoras, monitorear la genética y, sobre todo, una gran dosis de paciencia y persistencia.